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Por primera vez en Japón

  • Ana Luisa Oregon
  • 23 ago 2016
  • 3 Min. de lectura

He de confesar que un viaje tan largo jamás lo habría imaginado en los primeros años de conciencia adolescente. Es decir, ¿quién imagina de manera realista que pasará más de diez horas dentro de un avión, sobre el mar y con un montón de personas que resultarían ser realmente distantes de la cultura mexicana? Es así como apareció más que en la imaginación, la realidad circundante e impresionante.

Así luce el interior del avión en el que viajé. (Japan Airlines Airplane)

http://21126196.at.webry.info/201007/article_8.html


Uno de los primeros choques culturales que presencié fue el cambio radical de alimentación. Antes, en el aeropuerto estadounidense había comprado un lunch clásico en América (huevos revueltos con aderezo y verduras, pan tostado y jitomates). Sin embargo, en cuanto me dieron el primer snack en la aerolínea, sorpresa, se trataba de una clase de frituras de arroz con algunas otras semillas (jugo de manzana para tomar). Me encontraba muy cansada, la travesía antes de llegar allí fue realmente larga, así que de vez en cuando me quedaba dormida en la posición que el asiento me permitía. Una vez que abrí los ojos, me encontré con que mi compañera de al lado (una japonesa, lástima que olvidé su nombre), ¡tenía una charola con comida! Se trataba del platillo fuerte y estaba repartido en una bandeja que contenía diversos alimentos separados en recipientes especiales para la labor. Repentinamente, el hambre acudió a mi estómago y deseé con fuerzas el poder tener uno igual. No pasando mucho tiempo lo conseguí dirigiéndome a la azafata que pasaba por nuestro pasillo (ya después, observando al lado de la pantalla interactiva que tenía el asiento de adelante, me encontré con un pequeño letrero en el que se leía: "Si necesita algo, le pido de favor que se comunique conmigo en la cabina de atención"). Cuando recibí mi comida sólo pude articular para mis adentros una clase de expresión como "¡wow!". Se trataba de la primera ración de comida tradicional japonesa que iba a ingerir en mi vida. Comí expectante, observando, oliendo, sintiendo texturas y realmente saboreando cada elemento y su combinación en los bocados. El platillo contenía algunas verduras y otras cosas que no pude reconocer (por ejemplo, había una clase de rectángulo amarillo y esponjoso, pensé que era queso o algo así, pero ahora sé que es huevo, ¿pueden creerlo? Aún me causa una gran impresión cómo manipulan este alimento para darle figuras distintas ¡genial!). Por cierto, el postre fue helado de fresa muy ligero (si es que puede decirse eso de un helado). Finalmente me sirvieron la cena, que oh por todos los cielos, también estuvo deliciosa (y hubo cosas que tampoco reconocí).

Sushi con huevo

http://sushi.tictail.com/products/vegetarian

Llegando al nuevo aeropuerto, como en todo aeropuerto, pude seguir los señalamientos pues la traducción en inglés se encontraba abajo (pero eso sí, seguí a los demás pasajeros sino definitivamente todo se complicaría más). Después de todo, se trataba de un aeropuerto con dimensiones considerables (el Aeropuerto Internacional de Osaka). En ese recorrido, tomamos un Skytrain (tren que viajan de puerta en puerta y va a una altura considerable del suelo). Apenas pasé la última revisión antes de salir de 'llegadas internacionales', cuando me preparé para encontrar a la persona que iba a ir por mí. En cuanto lo hice pude relajarme un poco más y fue cuando entonces observé a mi alrededor. ¿Saben? Salir de nuestro país natal es realmente una odisea. Primero, en migración declaras y dices todo lo necesario para probar y convencer a los inspectores de tus buenas intenciones o lo que tengas planeado hacer en el país que estás visitando. Después, si hay alguna diferencia de idioma, debes llevar el inglés como estándar, ¡es super difícil! Pero posteriormente es divertido contar las experiencias y reírte del tú todo nervioso de ese día. Anexando a esto: las personas, uy, tan diferentes a nosotros, que con sólo sus expresiones corporales y verbales anuncian que "ya no te encuentras en casa". Finalmente, te percatas de la superestructura que hay a tu alrededor. ¡Qué distante se encuentra de lo que está acostumbrado! En Japón no fue la excepción. Desde tiendas con un techo un tanto más bajito de lo acostumbrado, mercancías acomodadas en estantes amontonados y coloridos, el símbolo de yenes, kanji, katakana, hiragana y un montón de colores...

Aeropuerto Internacional de Osaka

http://flapyinjapan.com/2012/10/08/el-aeropuerto-de-osaka-itami/

Algunas bebidas que puedes encontrar en diversas tiendas

http://www.ajapon.com/category/arte/


Bueno, hasta aquí dejo esta primera experiencia, que vamos, ya llevo más de un par de días aquí y las que tengo de contar (!). Prometo tomar al menos una fotografía y compartírselas, por el momento sólo hay imágenes construidas con palabras. Espero les haya gustado, cualquier comentario pueden contactarme. ¡Hasta pronto!

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About Me

Mi nombre es Ana Luisa Oregon, humanista, gestora cultural y aprendiz de idiomas de por vida.

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